La inflación mexicana volvió a acelerar durante la primera mitad de agosto y alcanzó una tasa anual de 3.26%, rompiendo la tendencia reciente de desaceleración.
El Índice Nacional de Precios al Consumidor registró un avance quincenal de 0.10%, llevando nuevamente la atención hacia el comportamiento de precios de productos y servicios de consumo cotidiano.
Aunque la inflación general permanece dentro del intervalo de variabilidad alrededor del objetivo de Banxico, el comportamiento interno del índice muestra presiones que todavía no desaparecen.
La inflación subyacente se ubicó en 3.93% anual, mientras los servicios permanecieron por encima de 4%, convirtiéndose en uno de los componentes más persistentes.
Algunos alimentos registraron incrementos considerablemente mayores al promedio, lo que explica por qué muchas familias pueden percibir una presión más fuerte en su gasto cotidiano que la señalada por la cifra general.
Para los consumidores, estas diferencias son importantes porque alimentos, vivienda, transporte y servicios concentran buena parte del gasto mensual.
Para Banxico, la persistencia de la inflación subyacente y de servicios será uno de los factores a considerar antes de acelerar nuevos recortes en la tasa de interés, una decisión que posteriormente impacta créditos, ahorro e inversión.





