La inflación en México continuó desacelerándose durante la primera quincena de julio de 2026 y alcanzó su nivel más bajo desde finales de 2020.
El índice anual se ubicó en 3.10%, por debajo del 3.55% registrado un mes antes y ligeramente debajo del 3.12% que esperaban los analistas consultados.
Con este resultado, la inflación acumuló ocho quincenas consecutivas de desaceleración, lo que indica una menor presión sobre el precio promedio de productos y servicios.
La inflación subyacente, que elimina productos con precios más variables, como alimentos agropecuarios y energéticos, bajó de 4.12% a 3.95% anual. Esto permitió que regresara al intervalo objetivo del Banco de México, establecido en 3%, con un margen de un punto porcentual.
Especialistas señalaron que la fortaleza del peso mexicano ayudó a disminuir el precio de algunas mercancías importadas. Sin embargo, advirtieron que los precios de los servicios podrían volver a subir y que los efectos climáticos relacionados con El Niño podrían presionar el costo de ciertos alimentos durante los últimos meses del año.
Aunque la inflación ha mostrado una tendencia favorable, los consumidores todavía pueden encontrar aumentos distintos dependiendo de la ciudad y del tipo de producto o servicio que compren.






