Después de cinco meses consecutivos sin acelerarse, la inflación anual en México volvió a subir durante agosto.
El indicador general llegó a 3.26%, frente al 3.12% registrado en julio, de acuerdo con los datos oficiales divulgados esta semana.
La cifra se mantiene dentro del rango objetivo del Banco de México, pero muestra que las presiones sobre algunos productos y servicios no han desaparecido por completo.
La inflación subyacente, que excluye componentes particularmente volátiles como energía y algunos alimentos, mostró un comportamiento más favorable y disminuyó a 3.88% anual.
La combinación de una inflación general al alza y una subyacente más moderada complica las decisiones sobre tasas de interés, pues el banco central debe evaluar si el repunte es temporal o puede mantenerse.
Para los consumidores, la inflación continúa reflejándose en aumentos acumulados en alimentos, vivienda, transporte y servicios, incluso cuando el ritmo general de crecimiento de precios se encuentra lejos de los máximos observados años atrás.





