La elevada informalidad laboral y empresarial en México también representa uno de los principales retos para la recaudación fiscal del país.
Estimaciones recientes señalan que una mayor incorporación de actividades informales al sistema tributario podría representar hasta 1.42 billones de pesos en ingresos potenciales.
La cifra refleja la magnitud de las operaciones económicas que actualmente se realizan fuera de esquemas fiscales formales.
Especialistas han señalado que reducir la informalidad no implica únicamente aumentar la fiscalización, sino también facilitar procesos de registro, disminuir barreras administrativas y generar incentivos para que pequeños negocios y trabajadores puedan incorporarse a la formalidad.
El debate cobra relevancia ante las crecientes necesidades de gasto público y la búsqueda de nuevas fuentes de ingresos sin recurrir exclusivamente a incrementos de impuestos.





