La deuda externa de los países en desarrollo alcanzó 9.4 billones de dólares durante 2025, de acuerdo con cifras del Banco Mundial.
El endeudamiento obliga a los gobiernos a destinar parte de sus ingresos al pago de capital e intereses. Cuando los costos de financiamiento aumentan, queda menos margen para invertir en servicios, infraestructura y programas de desarrollo.
La situación no es igual en todas las economías: depende de sus ingresos, monedas, plazos de deuda y acceso a nuevos créditos. Por eso, el monto total debe leerse junto con las condiciones de cada país.
El dato reabre el debate sobre sostenibilidad financiera y cooperación internacional. El desafío es atender necesidades de desarrollo sin que el pago de deuda limite otras prioridades públicas.





