Sudán enfrenta un mayor riesgo de hambruna porque la sequía asociada a El Niño se suma a los efectos de la guerra que atraviesa el país.
Entre julio y septiembre, la temporada de lluvias registró sus niveles más bajos en más de 30 años, según datos citados por Reuters.
En junio, 5.1 millones de personas ya sufrían hambre severa. El Programa Mundial de Alimentos estima que la sequía podría sumar otras 350 mil personas a esa situación antes de que termine el año.
Las zonas más afectadas incluyen Darfur y Kordofán, donde las pérdidas de cultivos y la reducción de ayuda humanitaria presionan aún más a las comunidades.





