Las condiciones atmosféricas mantendrán la presencia de lluvias en diferentes regiones de México, con episodios que podrían estar acompañados de actividad eléctrica, fuertes rachas de viento y posible caída de granizo.
El ingreso de humedad procedente del océano Pacífico, el golfo de México y el mar Caribe, combinado con canales de baja presión, favorecerá el desarrollo de nubes de tormenta durante la tarde y la noche.
Las precipitaciones más importantes podrían presentarse en entidades del occidente, centro, sur y sureste del territorio nacional. En algunas zonas, las lluvias podrían acumular suficiente agua para provocar encharcamientos, inundaciones urbanas y reducción de visibilidad en carreteras.
También existe la posibilidad de que las precipitaciones ocasionen el aumento de los niveles de ríos y arroyos, principalmente en comunidades cercanas a cauces naturales o ubicadas en regiones montañosas.
Las rachas de viento asociadas con las tormentas pueden provocar la caída de ramas, árboles, anuncios publicitarios y estructuras colocadas de manera provisional. Por ello, se recomienda evitar permanecer debajo de objetos que puedan desprenderse durante una tormenta.
En zonas con suelos saturados de agua, las lluvias adicionales podrían elevar el riesgo de deslaves o reblandecimiento de terrenos, especialmente en carreteras, laderas y comunidades serranas.
La temporada de lluvias y ciclones tropicales se mantiene activa en México y se extenderá hasta noviembre. Aunque las precipitaciones han contribuido a la recuperación de presas y cuerpos de agua, los episodios intensos también representan riesgos para zonas urbanas con problemas de drenaje.
A los automovilistas se les recomienda reducir la velocidad, mantener distancia entre vehículos y evitar cruzar vialidades inundadas, debido a que la profundidad o la fuerza de la corriente pueden ser mayores de lo que parecen.






