11 de Junio 2026
Claro que al ser en casa, había una ventaja, pero quizá no se imaginaba tan marcada. El Estadio Guadalajara se inauguró como mundialista con el partido entre Corea del Sur y Chequia pero, ninguno de los dos logró pintar la tribuna como la afición mexicana.
Desde los ingresos, las playeras verdes se apoderaron de cada rincón e hicieron más sencillo destacar a los visitantes. Como era de esperarse, la fiesta y ambiente corrió a cargo de los paisanos, quienes pusieron a bailar y disfrutar tanto a los surcoreanos como a chequios.
Entre los casos más peculiares, estuvo observar a uno de los asiáticos envolverse en la cultura mexicana e intentar vencer al balero, pero no lo consiguió. En sus tres intentos, solamente observo como no fue capaz de poder incrustar el pequeño barril sobre el palo de madera. La sorpresa le llenó el alma al ver a uno de los nuestros conseguirlo en el primer intento, tanto fue así que aplaudió su inteligencia.
Pero con Chequia también hubo vida. Al ingreso, pasando el primer filtro ya en la zona del Estadio Guadalajara, un mariachi recibía a los aficionados y con algunos ya envalentonados y motivados, se abrió piso sobre el engravado, incluso los músicos se unieron, llevando el arpa al centro de la “pista” imaginaria que se creó. Uno de los europeos tomó fuerzas y con movimientos poco ágiles se metió a bailar, donde se topó con shots de tequila saliendo desde una pequeña pistola de agua.
En la tribuna, viendo solamente a la grada, podrías decir con total seguridad que la Selección Mexicana fue quien visitó Guadalajara este 11 de junio, pero muy lejos de la realidad. Y como podía esperarse, esa hermandad entre México y Corea del Sur quedó reflejada una vez más, pues el verde se unió a la causa de los Guerreros de Taegeuk para pelear por el triunfo ante Chequía.
El tradicional ‘Dae Han-Min-Guk’ se apoderó de cada rincón en la tribuna, con una afición mexicana que rápidamente lo adoptó y mostró su apoyo total al equipo que vistió de rojo en su partido inaugural del torneo.
En la parte superior de la cabecera norte, el grupo de animación surcoreano mantuvo el aliento desde antes del silbatazo inicial. Los chequios fueron minoría, pero por minutos tomaban la batuta de la voz en tribuna.
Con prácticamente un lleno, México fue local en un partido donde ningún mexicano estuvo en la cancha.






