Antes de que una tortilla, un jitomate o un aguacate lleguen a una mesa existe una cadena de trabajo que involucra a millones de personas en el campo mexicano.
Al cierre de 2025, alrededor de 6.37 millones de personas trabajaban en el sector primario, que incluye agricultura, ganadería, silvicultura, pesca y otras actividades relacionadas con la producción de alimentos.
Uno de los principales retos del sector es el agua. Aproximadamente 76% del recurso utilizado en México para actividades productivas se destina al riego agrícola, lo que coloca al campo en el centro de cualquier discusión sobre eficiencia hídrica.
A esto se agregan desafíos como sequías, costos de insumos, cambios en patrones climáticos, infraestructura y dependencia de importaciones para complementar determinados productos.
El maíz sigue siendo uno de los mejores ejemplos: México es uno de los mayores productores del mundo, pero también importa grandes cantidades, principalmente para alimentación animal y usos industriales.
Comprender cómo funciona el campo permite dimensionar que el precio de los alimentos no depende sólo de supermercados o mercados, sino de agua, transporte, fertilizantes, jornales, cosechas y comercio exterior.





