México busca obtener una reducción de los aranceles que Estados Unidos aplica a determinados vehículos y productos de acero mexicanos, en medio de las negociaciones relacionadas con el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, informó que México ha solicitado un descuento respecto al arancel de 25% aplicado a vehículos que no quedan amparados por las preferencias del acuerdo comercial. El argumento mexicano es que los automóviles producidos en el país incorporan una proporción importante de componentes provenientes de Estados Unidos, por lo que las autoridades consideran que deberían recibir un tratamiento más favorable.
Actualmente, el T-MEC establece que 75% del contenido de un vehículo debe provenir de Norteamérica para acceder a las preferencias contempladas en el tratado. Sin embargo, Washington ha planteado endurecer las reglas de origen, entre ellas una propuesta para aumentar la proporción de contenido específicamente estadounidense.
México también mantiene sobre la mesa el tema del acero. Diversos productos mexicanos enfrentan aranceles estadounidenses de hasta 50%, una medida que afecta directamente a productores nacionales y modifica las condiciones de competencia frente a otros proveedores internacionales.
Las negociaciones resultan especialmente relevantes debido al nivel de integración de las cadenas productivas de los tres países. El sector automotriz mexicano depende ampliamente del mercado estadounidense tanto para la exportación de vehículos terminados como para el intercambio de componentes.
El resultado de estas conversaciones también será observado por empresas que evalúan futuras inversiones en México. Contar con reglas comerciales estables y competitivas puede influir directamente en decisiones relacionadas con nuevas plantas, líneas de producción y generación de empleos.





