México alcanzó durante agosto un nuevo nivel récord en sus compras de gas natural proveniente de Estados Unidos.
El combustible cruza principalmente mediante gasoductos y abastece centrales eléctricas, fábricas y otras actividades productivas en diferentes regiones del país.
La cercanía con las zonas productoras estadounidenses y la infraestructura construida durante los últimos años han convertido al gas importado en una pieza central del sistema energético mexicano.
El incremento también vuelve a poner sobre la mesa el nivel de dependencia que México mantiene respecto al suministro estadounidense.
Para sectores industriales intensivos en energía, la disponibilidad y el precio del gas tienen un efecto directo sobre los costos de producción y la competitividad.





