29 de Junio 2026
Este martes 30 de junio, la selección mexicana enfrentará a Ecuador en los dieciseisavos de final del Mundial que se disputa en México, Estados Unidos y Canadá. Más allá de lo deportivo, el encuentro se jugará en un contexto marcado por la ruptura de relaciones diplomáticas entre ambos países desde abril de 2024.
El conflicto bilateral comenzó cuando México concedio asilo diplomático al exvicepresidente ecuatoriano Jorge Glas, quien permanecía en la embajada mexicana en Quito tras argumentar que era víctima de persecución política, pese a enfrentar señalamientos por corrupción.
El 5 de abril de 2024, fuerzas de seguridad ecuatorianas ingresaron a la embajada de México para detener a Jorge Glas, una acción que el Gobierno mexicano calificó como una afrenta al principio de inviolabilidad de las sedes diplomáticas establecido en el derecho internacional.
El partido México vs Ecuador pudo utilizarse como herramienta diplomática
El internacionalista Fausto Pretelin comentó que el partido mundialista representa una oportunidad desaprovechada para utilizar el deporte como una herramienta diplomática.
“Desde el punto de vista diplomático se pierde la oportunidad para tener un acercamiento. A veces este tipo de eventos tienen el componente de lo que llaman los estadounidenses soft power; el poder blando facilita o cataliza las convergencias y las hace mucho más profundas”, explicó.
El especialista consideró que el Mundial pudo haber servido para propiciar encuentros entre mandatarios o representantes de ambos países, como ocurrió recientemente con la visita del rey Felipe VI, quien se reunió con la presidenta Claudia Sheinbaum aprovechando su visita al país para ver a la selección española en Jalisco.
"Pudo haberse invitado a la presidenta o al presidente, independientemente de cómo sea la relación con Ecuador. Nos recuerda que políticamente México y Ecuador mantienen una relación profundamente deteriorada."
Respecto a la relación entre deporte y política, indicó que ambos ámbitos históricamente han estado estrechamente vinculados. No obstante, consideró que el deporte también puede convertirse en un mecanismo para acercar gobiernos.
Sobre el caso específico entre México y Ecuador, destacó la ausencia de gestos políticos entre ambos gobiernos.
“Llama la atención un silencio total …el presidente de Ecuador asistió a los partidos anteriores de Ecuador en Estados Unidos. Lógicamente en esta ocasión se quedó con las ganas por no tener relaciones diplomáticas, pues es otro detalle más, así como Estados Unidos e Irán no tienen relaciones diplomáticas, tampoco México y Ecuador”, señaló.






