Los vehículos eléctricos comienzan a ganar espacio en México, pero su crecimiento está colocando un nuevo problema sobre la mesa: dónde cargarlos.
Durante el primer semestre de 2026 se comercializaron en el país aproximadamente 53 mil 430 vehículos electrificados, de acuerdo con datos de la industria.
De ellos, 22 mil 236 fueron completamente eléctricos y más de 31 mil correspondieron a híbridos conectables.
La expansión del mercado está incrementando la necesidad de estaciones públicas y privadas capaces de atender a un parque vehicular cada vez mayor.
Por ello, empresas de movilidad, logística, tecnología y consumo han comenzado a acelerar inversiones en infraestructura de recarga.
El reto es particularmente importante para personas que viven en edificios o viviendas donde instalar un cargador particular resulta complicado.
También representa un desafío para flotas comerciales, cuyos vehículos necesitan operar durante varias horas sin depender de tiempos prolongados de recarga.
México continúa teniendo una adopción relativamente baja de automóviles eléctricos frente al tamaño total de su mercado automotriz, lo que significa que todavía existe un amplio margen de crecimiento.
Pero para que esa expansión ocurra, la infraestructura tendrá que desarrollarse al mismo ritmo.
La disponibilidad de cargadores puede terminar convirtiéndose en un factor tan importante para comprar un vehículo eléctrico como su precio, autonomía o tiempo de carga.





