México y Estados Unidos aceleraron las conversaciones para alcanzar un nuevo entendimiento comercial antes de las elecciones de medio término estadounidenses del 3 de noviembre.
Las negociaciones adquirieron mayor urgencia después de que las conversaciones comerciales entre Estados Unidos y Canadá enfrentaran dificultades, dejando a México en una posición distinta dentro de la relación comercial norteamericana.
Uno de los principales objetivos mexicanos es conseguir alivios sobre aranceles que afectan productos como acero, aluminio y automóviles.
Washington, en cambio, busca aumentar el contenido estadounidense dentro de algunas cadenas de producción automotriz y mantiene preocupaciones sobre la presencia de inversión china en México.
Para la economía mexicana, un acuerdo puede brindar mayor certidumbre a empresas que toman decisiones de inversión bajo una relación comercial cada vez más condicionada por reglas industriales y de seguridad.
La negociación ocurre además antes de la revisión formal del T-MEC, lo que convierte cada acuerdo bilateral en una señal sobre cómo podría evolucionar la relación económica de América del Norte durante los próximos años.





