La actividad meteorológica continúa elevada sobre México debido a la combinación del monzón mexicano, canales de baja presión y sistemas tropicales en el océano Pacífico.
Estas condiciones mantienen precipitaciones de diferente intensidad en buena parte del territorio, especialmente en estados del noroeste, occidente y sur.
Las lluvias muy fuertes pueden alcanzar acumulados de entre 50 y 75 milímetros, dependiendo de la región y de la interacción de los distintos sistemas atmosféricos.
Además de la lluvia, algunos pronósticos incluyen rachas de viento, oleaje elevado y actividad eléctrica, condiciones que pueden tener efectos sobre transporte, carreteras, agricultura y operación de infraestructura.
En el Pacífico permanecen bajo vigilancia zonas con potencial de desarrollo ciclónico, por lo que los pronósticos pueden modificarse rápidamente conforme evolucionen los sistemas.
Aunque no todos representan una amenaza directa para las costas mexicanas, su circulación puede aportar humedad y favorecer lluvias a cientos de kilómetros de distancia.
Para actividades económicas sensibles al clima —como agricultura, transporte terrestre, navegación y turismo— el seguimiento de los avisos oficiales resulta especialmente importante durante esta etapa de la temporada de ciclones.





