9 de Junio 2026
En ambos lados de la frontera, el Golfo de México enfrenta la presión de la industria petrolera. Decisiones gubernamentales recientes impulsan una mayor expansión de las actividades petroleras y de gas en aguas profundas, pese a los riesgos que representan para las especies en peligro de extinción, comunidades pesqueras y ecosistemas marinos.
Para Renata Terrazas, directora ejecutiva de Oceana, son las decisiones del Gobierno de México, de concretar acuerdos para explorar aguas profundas en el Golfo de México, una de las zonas marinas más biodiversas del planeta, y de la administración Trump en Estados Unidos, que eliminó protecciones para especies amenazadas y en peligro de extinción, con el objetivo de facilitar nuevos proyectos de perforación petrolera en alta mar.
En el marco del Día Mundial de los Océanos, Renata Terrazas hizo un llamado a ambos gobiernos de fortalecer y no debilitar la protección del Golfo de México.
Para Oceana, organización que se dedica a la protección de los océanos, ambas decisiones reflejan una tendencia preocupante:
“Priorizar la expansión de los combustibles fósiles en una región de gran importancia para el planeta, que enfrenta los impactos de la crisis climática y décadas de degradación ambiental asociada con la industria petrolera”, manifestó Terrazas.
"El Golfo de México es un ecosistema compartido. Lo que ocurre en un país tiene consecuencias para toda la región"
La directora ejecutiva de Oceana comentó además que “mientras los gobiernos impulsan más perforación petrolera, las comunidades costeras enfrentan tormentas más intensas, la disminución de las pesquerías y la degradación de los ecosistemas, de los que dependen su sustento”.
Preocupa la incursión de Petrobras
Señaló que la posible incursión de la brasileña Petrobras en aguas profundas genera preocupación debido a los altos riesgos ambientales asociados a este tipo de operaciones.
Los accidentes en aguas profundas son más complejos de contener y sus impactos pueden extenderse durante años y afectar ecosistemas marinos, actividades pesqueras y economías locales, dijo.
Trajo a colación que el Golfo de México ya conoce las consecuencias de la expansión petrolera. Derrames, contaminación crónica, ruido submarino, destrucción de habitats y emisiones de gases de efecto invernadero dejaron una huella persistente en la región que afectaron tanto a la biodiversidad como a miles de familias que dependen del mar.
Especies amenazadas
Refirió además la directora ejecutiva de Oceana que en Estados Unidos, esta organización representada por Earthjustice, se sumó a una demanda contra la decisión de la administración Trump de retirar protecciones para especies amenazadas y en peligro de extinción en el Golfo de México.
Se trata de 20 especies protegidas entre otras tortugas marinas, tiburones, mantarrayas, esturiones y la ballena de Rice, una especie en extinción que habita exclusivamente en el Golfo de México y cuya población se estima en apenas 51 individuos.
Comentó Renata Terrazas que, de acuerdo a la demanda, el Gobierno estadounidense recurrió por primera vez a una excepción de seguridad nacional para evitar la aplicación de protecciones contempladas en la Ley de Especies en Peligro de Extinción, una de las herramientas ambientales más importantes de ese país.
Afirmó que las decisiones que hoy se tomen en materia energética definirán el futuro de las pesquerías, las comunidades costeras y especies únicas que existen solamente en las aguas del Golfo de México.
Finalmente, manifestó que el futuro del Golfo de México no debería decidirse únicamente en cuánto petróleo puede extraerse de sus aguas.
“También debe considerarse el valor de los ecosistemas, la seguridad alimentaria de millones de personas y el derecho de las futuras generaciones a contar con océanos saludables”, dijo Terrazas.






