Petróleos Mexicanos enfrenta un nuevo desafío para aprovechar yacimientos mediante fractura hidráulica o fracking, una técnica que requiere inversiones elevadas, infraestructura especializada y tecnología que actualmente no está disponible en su totalidad dentro de la empresa.
Uno de los principales obstáculos es el financiamiento. El desarrollo de campos no convencionales exige fuertes desembolsos antes de comenzar a generar producción comercial, lo que representa una presión adicional para una compañía que todavía enfrenta importantes compromisos financieros.
La operación también requiere equipos, conocimientos técnicos y servicios especializados que generalmente son proporcionados por compañías con experiencia internacional en este tipo de proyectos.
Por ello, la participación de empresas privadas podría convertirse en un elemento importante si Pemex decide avanzar con mayor fuerza en la explotación de yacimientos mediante esta técnica.
El debate ocurre en un momento en el que la petrolera busca aumentar su producción, reducir costos y mejorar su situación financiera, por lo que cualquier expansión hacia el fracking tendrá que considerar tanto la viabilidad económica como las capacidades técnicas disponibles.





