16 de Julio 2026
En medio de una de las crisis hídricas más complejas de las últimas décadas, Rotoplas presentó la campaña “Rotogotas por el Gol”, una iniciativa que busca aprovechar el agua de lluvia en espacios deportivos de la Ciudad de México y, al mismo tiempo, promover su uso eficiente entre la población.
Durante la inauguración del primer sistema en el deportivo Felipe “Tibio” Muñoz, en la alcaldía Venustiano Carranza, Alejandro Segovia, director de la Unidad de Negocio para México y Centroamérica de Grupo Rotoplas, explicó que el proyecto responde a una paradoja que enfrenta la capital del país.
“En el Valle de México llueve más de dos veces la cantidad de agua que el Valle necesita. Sin embargo, tenemos meses de tandeos, tenemos meses donde tenemos cortes de agua”.
El directivo subrayó que el problema no es la falta del recurso, sino su desaprovechamiento.
“Lo que está sucediendo es que genuinamente no estamos aprovechando el agua de lluvia”, afirmó, al detallar que esta iniciativa forma parte de una estrategia de largo plazo de la empresa, que lleva cerca de 15 años trabajando en soluciones de captación pluvial.
La campaña consta de la instalación de siete sistemas de captación de lluvia en las alcaldías Venustiano Carranza, Miguel Hidalgo, Magdalena Contreras, Milpa Alta, Cuauhtémoc, Tlalpan y Cuajimalpa, con un impacto estimado en más de 30 mil deportistas.
“Nuestro objetivo al final y nuestra aspiración es tratar de que la captación de agua en todo el país sea una parte muy importante ya de nuestra vida cotidiana”, señaló Segovia.
Cada uno de estos sistemas está diseñado para recolectar, filtrar y almacenar el agua pluvial para distintos usos dentro de los deportivos, como baños, regaderas y mantenimiento de instalaciones.
La tecnología, desarrollada por la propia empresa, utiliza los techos como superficie de captación, canaletas para conducir el agua y una serie de filtros que eliminan sedimentos antes de almacenarla en cisternas.
“Básicamente nosotros aprovechamos los techos, donde a través de canaletas hacemos las bajantes pluviales. Ahí entra a un primer filtro para quitar hojas, piedras, todo lo que venga del techo. Después entran a otros filtros que le llamamos filtros de primeras lluvias, y después ya de ahí pasa justamente a la cisterna”, explicó el directivo.
El sistema también permite integrar el agua recolectada a la infraestructura existente. En el caso del deportivo inaugurado, el líquido se conecta directamente con la cisterna de la alberca, lo que reduce el consumo de la red pública.
“Lo que hacemos es que esa agua excedente se utilice y entonces el deportivo ya no consume agua de la red”, destacó Segovia.
De acuerdo con datos compartidos por la empresa en el evento donde presentó el primero de estos equipos, un solo día de lluvia fue suficiente para recolectar 10 mil litros de agua en el sistema recién instalado, lo que da una idea del potencial de esta tecnología en una ciudad con altos niveles de precipitación.
La iniciativa es resultado de la colaboración entre Rotoplas, la Fundación Playmaking y Bebia, quienes aportan recursos, tecnología y mecanismos de implementación para llevar estos sistemas a las comunidades que más lo necesitan.
Rotoplas aporta la tecnología y el esquema de donación, mientras que la Fundación Place Making garantiza que estos recursos lleguen a quien más lo necesita.
Además del impacto hídrico, el proyecto tiene un componente social relevante al enfocarse en espacios deportivos, donde el acceso al agua es fundamental para la salud de los usuarios.
Testimonios de la comunidad señalaron que, en épocas de escasez, incluso actividades básicas como ducharse después de nadar se ven limitadas.
En ese sentido, la campaña también busca generar conciencia sobre el cuidado del agua y su aprovechamiento.
Para Segovia, el proyecto representa un paso más dentro de una estrategia mayor para transformar la relación de las ciudades con el recurso hídrico. “Este es uno más de los proyectos en los cuales nos sumamos encantados (…) y estamos bien orgullosos”, dijo.
La expectativa es que, tras esta primera etapa, el programa pueda expandirse a más alcaldías y consolidarse como un modelo replicable en otras regiones del país, en un contexto donde la presión sobre el agua sigue en aumento.






