La industria mexicana de autopartes atraviesa una paradoja: produce más componentes, pero tiene menos trabajadores.
El sector ha perdido aproximadamente 90 mil empleos durante los últimos dos años, de acuerdo con datos de la Industria Nacional de Autopartes basados en información del Inegi.
Las empresas de autopartes concentran alrededor del 41.5% del empleo de toda la industria automotriz mexicana, por lo que los ajustes tienen un impacto considerable en regiones manufactureras como Puebla y el corredor Centro-Bajío.
Entre enero y mayo de 2026, México produjo componentes automotrices por 58 mil 878 millones de dólares, aproximadamente 10% más que durante el mismo periodo del año pasado.
El crecimiento de la producción, sin embargo, no se ha traducido en una recuperación equivalente del empleo.
Las compañías están utilizando mejor su capacidad instalada, automatizando procesos y modificando sus plantillas para operar con mayor productividad.
A ello se suman los cambios en los volúmenes de fabricación de distintas armadoras y las presiones derivadas de los aranceles estadounidenses.
Puebla aparece particularmente expuesta debido al peso que tiene la industria automotriz y su red de proveedores en la economía estatal.
Al mismo tiempo, México ha aumentado su importancia como proveedor de Estados Unidos: 44.7% de las autopartes importadas por ese país ya provienen de México, según la INA.
Además, alrededor de 80% de las autopartes mexicanas cumplen actualmente con las reglas de origen del T-MEC, frente a aproximadamente 50% antes de la nueva etapa arancelaria.
La industria considera que esa integración podría abrir oportunidades para sustituir componentes importados de otras regiones por proveeduría mexicana, aunque por ahora el ajuste laboral continúa.





