México se está convirtiendo en un jugador cada vez más importante dentro de la industria norteamericana de equipo de cómputo, aunque detrás de ese crecimiento existe una fuerte dependencia de componentes importados.
Taiwán fue el principal proveedor extranjero de partes y accesorios de equipo de cómputo para México durante 2025, con ventas por 16 mil 314 millones de dólares.
Le siguieron China, con 6 mil 224 millones de dólares; Vietnam, con 4 mil 289 millones; Corea del Sur, con 3 mil 605 millones; y Malasia, con 2 mil 095 millones.
Al mismo tiempo, las exportaciones mexicanas de equipo de cómputo están creciendo a gran velocidad.
Durante 2025 alcanzaron 90 mil 761 millones de dólares, 84.8 por ciento más que un año antes. Entre enero y julio de 2026 sumaron ya 90 mil 834 millones, un crecimiento de 96.3 por ciento.
Estados Unidos es el mercado fundamental detrás de este auge, impulsado en buena medida por las inversiones en infraestructura tecnológica e inteligencia artificial.
La situación revela una paradoja industrial: México gana terreno como plataforma de ensamblaje y exportación de computadoras, pero todavía importa una parte considerable de los componentes necesarios para fabricarlas.
Aumentar el contenido nacional podría convertirse así en uno de los siguientes retos de esta industria.





