Abrir un negocio puede ser relativamente sencillo; mantenerlo dentro de la formalidad es un reto diferente.
Los trámites, impuestos y costos laborales continúan entre los principales obstáculos que enfrentan emprendedores y pequeñas empresas para operar formalmente en México.
La formalización implica cumplir con registros fiscales, permisos, obligaciones laborales y diferentes procedimientos que cambian dependiendo de la actividad y ubicación del negocio.
Para empresas pequeñas, estos costos pueden representar una proporción considerable de sus ingresos durante los primeros meses de operación.
El problema tiene efectos que van más allá de los propios negocios.
Una elevada informalidad limita el acceso de trabajadores a prestaciones, reduce las posibilidades de financiamiento empresarial y dificulta que las compañías puedan integrarse a cadenas de proveedores de mayor tamaño.
También restringe el acceso a herramientas como créditos empresariales, contratos con grandes compañías y determinados programas públicos.
Simplificar procesos y digitalizar trámites se ha convertido por ello en uno de los principales retos para facilitar que más pequeños negocios puedan incorporarse a la economía formal.





