Xiaomi construyó buena parte de su popularidad en México ofreciendo teléfonos con especificaciones competitivas a precios relativamente bajos.
Ahora quiere demostrar que también puede vender equipos de 10 mil, 20 mil e incluso más de 30 mil pesos.
México se ha convertido en uno de los mercados clave para probar esta transformación de la compañía en América Latina.
La estrategia divide con mayor claridad su portafolio: Redmi y POCO mantienen una presencia importante en segmentos de entrada y gama media, mientras que la marca Xiaomi concentra una parte de sus lanzamientos en dispositivos de mayor precio.
El momento no es casual.
Datos de The Competitive Intelligence Unit muestran que durante el tercer trimestre de 2025 los smartphones de gama alta, con precios superiores a 10 mil pesos, ya representaban 17.1 por ciento de la base instalada en México.
Por primera vez, ese segmento superó a la gama baja, que se encontraba en 15 por ciento.
La compañía también quiere que el teléfono funcione como puerta de entrada hacia un ecosistema más amplio de televisores, relojes, aspiradoras, cámaras, tabletas y productos para el hogar.
La batalla de los smartphones en México ya no está únicamente en vender más unidades. También está en convencer al consumidor de pagar más por cada dispositivo.





