El relevo generacional en algunas de las empresas más importantes de México ya dejó de ser una posibilidad futura y comenzó a tomar forma dentro de sus estructuras corporativas.
Compañías como FEMSA, Grupo Carso y Grupo Bimbo ya cuentan con integrantes de nuevas generaciones ocupando puestos ejecutivos, consejos de administración y posiciones estratégicas.
Uno de los movimientos más visibles ocurrió en FEMSA, donde José Antonio Fernández Garza-Lagüera asumió responsabilidades de primer nivel después de una trayectoria de más de una década dentro de diferentes unidades del grupo.
Antes de llegar a la parte alta de la organización, pasó por áreas de planificación estratégica, operaciones, negocios digitales y distintas unidades del conglomerado.
El grupo empresarial de Carlos Slim vive un proceso parecido. Varios de sus nietos ya participan en compañías relacionadas con telecomunicaciones, minería e inversiones, ocupando espacios dentro de consejos y estructuras corporativas.
Grupo Bimbo también ha incorporado a integrantes de nuevas generaciones en responsabilidades vinculadas con dirección, innovación, transformación y gobierno corporativo.
Para las grandes compañías familiares, la sucesión es una decisión estratégica. No solamente implica determinar quién ocupará un cargo, sino cómo mantener cultura empresarial, control accionarial y continuidad mientras los mercados y tecnologías cambian.





