La expansión de la inteligencia artificial está aumentando la demanda de centros de datos, instalaciones donde funcionan miles de servidores necesarios para procesar información y operar servicios digitales.
México tiene condiciones que pueden volverlo atractivo para nuevas inversiones de este tipo, entre ellas cercanía con Estados Unidos, infraestructura de telecomunicaciones y una creciente demanda regional.
Sin embargo, el Gobierno Federal ha planteado que el país no debe limitarse a albergar infraestructura tecnológica propiedad de compañías extranjeras sin desarrollar capacidades propias.
La discusión incluye temas como disponibilidad de electricidad, consumo de agua, redes de transmisión, generación energética y formación de talento especializado.
Un centro de datos puede representar inversiones importantes, pero también demanda enormes cantidades de energía y recursos, por lo que su impacto depende de cómo se integra con la economía local.
El reto para México será atraer infraestructura sin quedar reducido únicamente al papel de proveedor de espacio y energía dentro de una industria cuyo mayor valor se genera en software, chips, modelos y propiedad intelectual.





