Durante décadas, escribir una película significaba asumir que el espectador estaba mirando la pantalla. Esa idea comienza a cambiar.
El crecimiento de las plataformas de streaming y el uso permanente de teléfonos ha extendido una forma de consumo conocida como “casual viewing”, donde las personas ven series y películas mientras realizan otras actividades.
Una de las más comunes es revisar redes sociales, contestar mensajes o ver videos cortos mientras continúa reproduciéndose el contenido en la televisión.
Esto está comenzando a influir directamente en los guiones.
Algunas producciones incluyen diálogos en los que los personajes repiten información que el público ya debería conocer, explican con mayor detalle qué están haciendo o recuerdan constantemente elementos importantes de la trama.
La intención es que una persona pueda apartar la mirada durante algunos segundos y aun así volver a la historia sin perderse.
El fenómeno llegó incluso a ser comentado por Matt Damon y Ben Affleck, quienes explicaron que las condiciones de consumo doméstico se toman cada vez más en cuenta durante el desarrollo de películas.
El cambio también genera críticas entre guionistas y cineastas, quienes consideran que sobreexplicar puede eliminar parte de la ambigüedad y hacer que los diálogos resulten menos naturales.
No es un fenómeno completamente nuevo. Las telenovelas y otros formatos televisivos han utilizado durante décadas estructuras repetitivas para ayudar al público a recuperar información.
La diferencia es que ahora esa lógica está entrando con mayor fuerza a películas y series diseñadas específicamente para plataformas.
Así, el teléfono que utilizamos mientras “vemos” una película podría estar modificando silenciosamente la forma en que esas mismas películas se escriben.





